24 horas en Estambul
📅 Miércoles Octubre 2, 2024 – Día 2
Aterrizamos en Estambul a las 9:40 am, hora local.
Después de 11 horas de vuelo y de haber "dormitado" más que dormido, pisar tierra firme se sintió glorioso.
ODV ya tenía contratado el servicio de taxi desde el aeropuerto. El hotel —incluido en el boleto gracias al programa de stopover de Turkish Airlines— estaba a casi una hora, así que llegamos alrededor de las 12:30 pm.
Nos registramos, dejamos maletas y sin tiempo que perder… salimos directo a explorar.
Primera parada: La Mezquita Azul
El bell boy del hotel, amabilísimo, nos consiguió un taxi que nos dejó cerca de la explanada de Sultanahmet.
Y ahí estaba.
De un lado la majestuosa Mezquita Azul.
Del otro, la imponente Santa Sofía.
Pero antes de cualquier cosa importante… teníamos hambre 😅
Así que nos compramos un elote asado callejero. Delicioso. Simple. Perfecto.
Para entrar a la Mezquita Azul:
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Nos descalzamos (puedes entrar con calcetines).
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Ana y yo tuvimos que cubrirnos la cabeza.
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Si llevas short o minifalda, te prestan una falda larga.
Por dentro es enorme, divina, impresionante. De esos lugares donde bajas la voz sin que nadie te lo pida.
Palacio de Topkapi y el guía “secuestrador” 😂
Salimos buscando el camino hacia el Palacio de Topkapi.
Ya teníamos entradas compradas por internet para las 3:00 pm.
En el camino:
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Castañas asadas (muy típicas 🍂)
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Helados para el calor
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Callejear sin rumbo fijo
Llegamos al punto de reunión en un café y el guía nos dio la bienvenida a un grupo de unas 10 personas. Y ahí soltó la frase:
“Si se aburren o no les gusta el recorrido, no se pueden ir… porque yo tengo su boleto de entrada al Harem.”
Así que oficialmente quedamos “secuestrados” durante toda la explicación 😅
Pero valió la pena.
El palacio es gigantesco, lleno de historia, patios, salas, detalles. Y el Harem… simplemente impresionante.
Cierre del día: postres turcos y piernas agotadas
Después del recorrido decidimos sentarnos a comer en un lugar típico.
Las vitrinas llenas de postres eran una tentación imposible de ignorar. Baklava, pistaches, miel… una locura.
Fue un día cansado.
Pero el stopover de Turkish Airlines fue una decisión perfecta:
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Dividió el vuelo largo hacia Bangkok.
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Nos permitió conocer un destino nuevo.
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Hizo que el trayecto fuera parte del viaje y no solo traslado.
Y así, sin planearlo demasiado, Estambul se convirtió en el prólogo inesperado de nuestra aventura por Asia.
Gracias por leer
Saludos ODV y RCL
No te pierdas el siguiente post:
👉Como sobrevivir a un vuelo largo. Stopover Estambul - Bangkok (segunda parte)
Este post forma parte de nuestro viaje de 32 días por Asía.
Puedes ver la ruta completa aquí:
👉 32 dias recorriendo el Sudeste Asíatico 👈







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